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‘Rock Directo’ es el cuarto disco solista del guitarrista de Almafuerte, Claudio Marciello. Días previos la presentación del nuevo trabajo el viernes 13 en La Trastienda, el Tano charló con Buenos Aires en Foco y realizó una mirada sobre su trayectoria, o como lo definió él, sobre “su viaje por la música”. Lo construído, el sacrificio, la necesidad de dejar algo a los que vienen, el vínculo con el público, y lo no tan bello del rock, se mezclan en esta entrevista con el Tano.

¿Cómo te pensás en este momento de tu carrera? ¿Sos de mirar hacia atrás, hacia todo lo construído, o más para adelante?

Soy de mirar adelante todo el tiempo, aunque las cosas me estén yendo mal. Tengo que darle para adelante, porque si no es para mi, voy a dejar algún peldaño o semilla para los que vienen y tengan inquietudes de hacer música y formar grupos. Cuando miro hacia atrás, y veo a un rockero que tiene 4 discos en la calle, y paralelamente con la discografía de Almafuerte 8 discos de estudio, más los grabados en vivo, digo bueno, es el resultado de muchos años, trabajo y sacrificio, y eso me pone muy feliz. En el disco hay una parte de la canción “Lo verías bien”, que dice “en lo personal tengo mi opinión, y es que algunos personajes se alimentan camuflándose de los demás”, se cae de maduro que estoy hablando de gente que está ubicada mientras otros doblan el lomo. Ese tema lo hice en un momento en que tenía que elegir entre ponerme a trabajar, o tirarme en un colchón enorme y tomarme un año sabático mientras me bancaba mis dolencias emocionales. Estaba medio bajón y pensé “no le des mas vueltas, es simple como caminar, se trata de estar o no estar, quedate a pleno o buscá otro lugar”, “lo verías bien si dejás de buscar lo que tenés en frente y nunca lo mirás”, y estaba la viola… ¡Basta de dar vueltas loco! Hay personas que se deprimen y se tiran, yo soy diferente.

¿Qué querés expresar en tus discos como solista?

Lo que hago, nada más que lo que hago. No quiero cagar más alto que el culo, ni subirme al escenario para demostrar que soy un súper guitarrista. Yo estoy por el rock. Si bien me consideran un guitarrista de heavy metal, folklore y tango, te digo que folklore hace otra gente, tango tocan Luis Salinas o Juanjo Dominguez, lo que yo toco es más de curiosidad. Soy un guitarrista de rock argentino, incluso en el disco hay un tema como ‘Rock Directo’ que es un rock and roll, pero no un rock and roll onda “con una cerveza estoy” o “ando acá en la esquina”. Esto te para los pelos de la cabeza, esa es mi forma de tocar rock. Lo que hago va por otro lado, por el día en que vos encendés una radio, aparece una guitarra y decís “ese es el Tano”. Va por una identidad, por una marca, y por continuar en este viaje de la música y tratar de ir hasta el último rincón del país que pueda, mientras se pueda.

¿Qué cosas tiene de especial ese viaje por la música?

Por lo que estoy haciendo y por como el destino me viene llevando la vida, estoy donde tengo que estar, yo nací para hacer esto. A los 7, 8 años agarré una guitarra, empecé a tocar, a escuchar discos discos, y a los 13, 14 andaba componiendo y sacando canciones de Pescado Rabioso, Vox Dei, El Reloj, Manal, Almendra… Me había transformado en ese pibe de San Justo del que se decía que tocaba “como la concha de la lora”. Eso formó una trayectoria barrial, de insistencia, y que me pase de ir a un lugar, y que te digan “Vos sos el Tanito, ¿querés tocar un rato?”, y caía en una sesión de zapada con unos músicos increíbles. A raíz de todo eso, estoy en el lugar en donde tengo que estar.

¿Y qué no te gusta de ese lugar dónde estás?

Hay veces que estoy en situaciones en que no quiero estar. Cuando puedo voy a ver alguna agrupación y trato de pasar inadvertido. Soy un tipo medio vergonzoso cuando vienen y te dicen “eh Tano, una foto, ¡que violero!”. Cuando suceden estas cosas digo “no quiero estar acá”, vine a sentarme, ver un grupo, saludar a los músicos e irme. No me molesta mucho las fotos, aunque se que hay gente que te saca fotos y después por algo que hiciste o una contestación que diste, te cagan la vida… Bah, a mi no me caga la vida nadie, a la vida me la cagué yo, me meto donde me meto y salgo como salgo. Hay como una desesperación de tener la foto en tu Facebook con el Tano, con Ricardo, con quien sea. El contacto con el público, lo tengo en totalidad arriba del escenario. No me gusta eso de decir “salgo donde está la gente” cuando termino de tocar.

¿Pensás que hacer rock todavía sigue vinculado a la rebeldía?

El rock siempre es rebeldía, es contar cosas que salen del sistema. Cuando te digo que “te voy a contar que de chico caminaba los barrios con una criolla encontrando amigos para zapar”, ¡es porque ese chico no iba a la escuela! ¿Qué hacía ese pibe caminando con una guitarra? Tendría que estar estudiando y era un rebelde. El heavy es un modo de resistir, tiene su mensaje tanto en la música como en sus letras, es un palo donde las bandas hablan mucho de la lucha contra el imperialismo, es una voz de resistencia. Lo mismo el rock, siempre estuvo ligado a los cambios sociales, gubernamentales, cambian los presidentes, ministros, pero los que quedan siempre son los artistas.

¿Te sentís un referente? ¿Un ejemplo para los pibes que quieren hacer música?

No lo pienso, pero me lo hacen sentir cuando me ven, cuando me traen mis discos, o hacen una nota. Estoy en el lugar que tengo que estar, en el quise estar desde el primer día y haciendo lo que se hacer. Voy a seguir siempre para adelante hasta que me de la salud.