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Persevera y Triunfarás.

Andreas Kisser es esa frase. Desde que Max Cavalera dejó Sepultura, Andreas no hizo otra cosa que remar contra la corriente. Porque, seamos sinceros que hasta ese entonces, nadie podía imaginar a Sepultura sin su fundador. Y cuando Igor Cavalera dejó la banda en 2006, todo hacía pensar que el barco se hundía.
Pero Kisser nunca aflojó. A pesar de que las críticas nunca lo ayudaran y siempre suene el “que vuelva Max” Andreas nunca paró.
Y en el 2013, Sepultura llega a su décimo tercer disco -séptimo sin Max- renovado. Con Eloy Casagrande en batería (un pibe de 21 años), “The Mediator Between Head And Hands Must Be The Heart” ofrece una banda pesadísima, compacta y con un sonido denso gracias a una guitarra que no para nunca y a la voz de Derrick Green que, sin un solo matiz, de repente convence. Y eso es una novedad, porque desde su ingreso, el morocho de rastas nunca convenció con su voz.
Otra novedad es el gancho que las canciones vienen ganando desde A-Lex (2009). Andreas parece haberle encontrado la vuelta y el disco tiene 3 temazos seguidos (The Vatican-Impending Doom-Manipulation Of Tragedy) que te dejan sin respiro. Ojo, no todo es perfecto y hay alguna canción que hace que mires el reloj (“Tsunami” por ejemplo) pero son las menos. Además, todo se compensa con “The Bliss Of Ignorants” y “Grief” probablemente dos de las mejores canciones que salieron en la etapa sin Max.
Cerrando el disco, aparece una zapada entre Dave Lombardo y Eloy que nos deja babeando (Obsessed) y no hace más que reafirmar que el cubano es uno de los mejores bateristas en el mundo y que el pibe Casagrande tiene mucho futuro.
Sepultura está en su mejor forma desde 1997 y no estando Max en su mejor, este disco hace que nos preguntemos: ¿Queremos una reunión de la formación original?

Les dejamos el disco completo para que lo disfruten !