15 de Diciembre de 2013 – Teatro de Flores

La tercera visita de The Exploited a nuestro país se dio en un día con un calor insoportable. Aún así, pensaba que en el Teatro estaría mas fresco. Pero no. Al entrar a Flores se apagó la ventilación por 20 minutos, lo que hizo que ver a las bandas invitadas (Los Kabrones, Turba Iracunda y Nadie Save Nada) sea suplicio casi insoportable.
A eso de las 21:30, ya ubicados detrás del telón, Wattie y los suyos esperaban el momento para salir y derretirnos el cerebro durante poco más de hora y cuarto de show.
Y hay que decirlo: fue una hora y cuarto intensa. Porque los muchachos no se bajaron nunca del escenario, hasta que Willie Buchan (un monstruo tras los parches),  arengara a la gente a subir al escenario y cantar “Sex And Violence”, clásico del primer disco de la banda.
El show fue un ir y venir del presente al pasado. Y aunque el sonido nunca fue el mejor (siempre había algo que ajustar entre canción y canción), el público cantaba/gritaba cada canción que atronaba los parlantes del recinto de Flores. ¿Uno de los más coreados? “Beat The Bastards” con un riff rompe-baleros y un coro atronador.
Mientras la banda ni se percataba de que en el teatro hacía 40 grados y seguía sin mostrar piedad, noté que el público estaba bien dividido. Primero, los punks veteranos y los curiosos bien cerca de las barras, agitando la cabeza con cerveza en mano y levantando el puño cuando la canción lo pedía.
Un poco más cerca del círculo central del Teatro, los de 30 y pico, gritando con más ganas y acercándose tímidamente al pogo.
¿En el medio y en la valla? Los muchachos de cresta como si estuviesen en la guerra. Trompadas, patadas con borcegos de punta de acero, codazos y cabezazos para todos. Durante una hora y quince minutos, ese público solo paraba de “poguear” cuando la canción terminaba. Incluso, me llevo la imagen bizarra de un punk de metro noventa y cresta, con la cabeza abierta chorreando sangre por el baño.
Nunca había visto el famoso “Wall Of Death” (esa costumbre de algunas bandas de dividir al público y cuando se da el break en la canción, estas partes chocan violentamente). Anoche vi uno por canción, y sin que la banda siquiera dijese nada.
“Sex And Violence”, con el público en el escenario a los gritos y sacándose fotos con los músicos (y afanándole los pedales al guitarrista) cerró una noche donde los concurrentes dieron muestra de que Wattie tiene razón: el punk no está muerto.