REGRESO DE LA MUERTE

Belphegor-Conjuring-the-Dead

El nuevo disco de Belphegor “Conjuring the dead” fue una grata sorpresa para mí, ya que los anteriores discos de la banda me habían aburrido un poco. La banda liderada por Helmuth (cantante y guitarrista) se despacha con una obra más que interesante que mantiene los elementos clásicos que siempre estuvieron ahí (esa mezcla de death y black metal) pero en esta ocasión tiene momentos con reminiscencia al death americano de Florida. Quizás esto tenga que ver con que la producción estuvo a cargo de Erik Rutan (ex Morbid Angel) quien los llevó por estos senderos pero sin perder el toque europeo al que nos tiene acostumbrados la banda. El álbum abre con Grinmask y la sensación de que se me viene una locomotora encima ya me predispone bien para seguir escuchando, un gran comienzo.

Para la canción que da nombre a la placa ya estamos en presencia del Belphegor del medio tempo, más oscuro y de atmósfera densa. El comienzo de In Death podría ser tranquilamente el de un tema de Cannibal Corpse (hasta tiene el corte del bajo solo en el medio) y obliga al headbanging con su marcha frenética. En Rex Tremendae Majestatis vuelven a su sonido habitual pero sin defraudar, se escuchan campanadas blast beats y me traslado imaginariamente a alguna capilla abandonada y siniestra.

Black Winged Torment me remite a “Lucifer Incestus” aquel gran disco que los austriacos sacaran en 2003 y los posicionara como una de las bandas más extremas de aquel país y del mundo. Sigue The Eyes, un interludio ameno con guitarras que es sólo un relax  para volver nuevamente al infierno con Legions of Destruction. Transcurren los temas temas y pienso que tal vez el haber estado muerto seis horas (durante una operación a la que se sometió por una enfermedad infecciosa) le sirvió a Helmuth de inspiración para componer este disco

Llegamos al final con Pactum In Aeternum y después de un primer minuto con arremetidas a puro machaque y distorsión se va apagando el fuego lentamente, entre guitarras acústicas, voces del averno y percusiones que podrían formar parte de algún ritual maldito se acaba el décimo disco de estudio del dúo que se completa con Serpenth en el bajo. Podríamos decir que una intervención quirúrgica y apenas 36 minutos de esta nueva placa le devolvieron la vida a la bestia austriaca.