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Accept volvió a marcar territorio en 2014 presentando su nuevo disco “Blind Rage” Se trata del tercero que cuenta con Mark Tornillo en las voces, y sin dudas, la mejor elección hecha en la vida del guitarrista Wolf Holfman desde ida de Udo Dirkschneider.

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Básicamente, resumen todas las variantes del heavy que Accept abordó en su discografía. De eta manera, los 11 temas que componen la placa nos ofrecen metal clásico, sin otras pretensiones; y de la forma que hace que este disco bien podría haber salido en los 80`s, pero no. En otras palabras, hay temas para todas las caras que sabe apreciar la banda de metal por excelencia de Alemania.

 Comienza de manera previsible. Con 2 piezas de metal teutónico (“Stampede” y “Dying Breed”) donde uno vuelve a encantarse con los riffs de Holfman, heroicos por momentos, pesados y rápidos por otros. Es en “Dark Side of My Heart” donde se aprecia más la banda que conforma, tanto el firme bajo de Peter Baltes y como la batería de Stefan Schwarzmann.  “Fall of the Empire” presenta un costado doom más melodioso y coros bien tarareables.  No podía faltar el galopante intro de “Trail of Tears” que representa de lo más power metal de disco.

La parte más hard rockera está en “Wanna be Free” (la más lenta) y “200 years”, dos temas que no tienen nada que envidiarle a los que componen “Metal Heart” (1985). Incluso el estribillo de este último, “Welcome to the stone age”, esclarece el guiño al recuerdo de esos años.

Esta vez, el vocalista Mark Tornillo se encuentra formidable con sus agudos aguerridos pero sin pudrir del todo la voz. Se funde con las canciones de una mejor manera que en los anteriores discos, y sus baches son llenados con el virtuosismo de Holfman. La magia con las seis cuerdas de este señor es para dar cátedra escuchando “Final Journey” y “Bloodbath Mastermind”.

Por todo esto, concluimos que Accept vuelve a pasar por su mejor momento compositivo.  Si bien, siguen luchando por un tipo de metal que hoy en día no es de los más populares, “Blind Rage” muestra que la llama no se apago nunca. Redondo en el sentido, vocal, riffs gancheros, pesados y hasta melódico.  Y esperaremos con gusto su estampida en vivo.