CEMENTO “Con la muerte de Chabán se fue el último pedazo de Cemento”

Cemento fue lugar en donde muchas de las bandas emblemáticas del rock nacional dieron sus primeros pasos. Lugar que albergó a artistas nacionales e internacionales para realizar sus shows en el país. Incluso era parámetro de  la popularidad por la que pasaba una banda antes de pasar a una nueva plaza para su próximo recital. El periodista Nicolás Igarzábal (colaborador de la revista Rolling Stone), hizo un gran trabajo recopilatorio y entrevistando a los principales protagonistas, que ocuparon es escenario del extinto recinto de la calle Estados Unidos. Todo esto quedó plasmado en el libro: “Cemento, el semillero del rock”.  Hablamos con Nicolás, el autor del mismo.

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¿Cómo hiciste las entrevistas? ¿Teléfono, mail, en persona?

Una mezcla de todas. Hice algunas en persona, algunas por mail, facebook, teléfono. Depende de la disponibilidad de cada uno, la importancia y la geografía, porque hice algunas notas internacionales como la de Lee Ranaldo (Guitarrista de Sonic Youth), esa la hice por mail pero las que podía trataba de hacerlas personalmente porque es más divertido, siempre son más jugosas. Algunas por mail también estaban buenas porque los entrevistados se explayaban a su gusto. Me tiraban sus historias y anécdotas, como que tenían mucho para contar y lo largaban, se descargaban. Hubo un par muy divertidas.

¿Cuál fue la que disfrutaste más?

Mi preferida fue la de Ricardo Iorio, por lejos. Primero porque no lo conocía en persona. No lo había podido entrevistar y lo logré gracias al libro, así que es una alegría. Me contó sobre el amor brutal que tiene por Cemento y por Chabán. Ricardo vive lejos y yo no sabía ni cómo llegar, hable con su manager, le conté que estaba haciendo un libro de Cemento y se re copó. La entrevista fue muy divertida, el tipo me tiró hasta anécdotas de Hermética, época de la que no le gusta mucho hablar, anécdotas de Almafuerte, me contó cosas graciosas, por ejemplo que Omar Chabán le había ofrecido hacer una obra de teatro con él para que actúe en Cemento. Me contaba de un show que fue un 25 de mayo donde se hicieron empanadas para todo el público, una empanada para todos los que entraban, de regalo como para seguir con la tradición patria. Me comentaba de una torta que hicieron cuando Almafuerte festejó su aniversario, que cortaron una torta de crema como obsequio porque Omar le daba consejos a Ricardo. Me dio una visión muy paternalista de Chabán, que éste lo aconsejaba, le decía: “¿Por qué no estudiás inglés, Ricardo?”, siempre le recomendaba estudiar inglés. De hecho, después de la nota que le hice a Iorio, el tipo se fue a visitarlo a la casa cuando tenía prisión domiciliaria, estaba enfermo ya. Me dijo que le llevaba unos quesos de cabra y unos dátiles que le compró él. Mucho cariño de Ricardo hacia Chabán, la verdad me sorprendió, aparte que es ése cariño de bestia que tiene él.

Justo que hablamos de Chabán, vos lo entrevistaste varias veces para este libro…

Sí, durante varios meses, en el 2013 comencé a visitarlo. Él estaba internado en el Santojanni, se hacía quimioterapia. Ya estaba enfermo pero estaba muy bien de la cabeza, muy lúcido. Yo primero lo busqué a él y después a los músicos, para mí este libro sin Omar Chabán no tenía sentido. Entonces me junté con él, le propuse formalmente que quería hacer un libro sobre Cemento, a él le pareció una locura.  Me junté varias veces, también lo fui a visitar cuando tenía la domiciliaria (sic) ya en el último tiempo antes de su partida. Eran muy divertidas las charlas, por ahí pegábamos onda por bandas, me contaba algo gracioso de cada una, una historia media bizarra, algo delirante, alguna banda que hizo algo raro ahí o las cosas que él les proponía a las bandas, una cosa de vestuario, una puesta en escena, los slogans del Suplemento “Sí” en los anuncios. Me acuerdo uno muy gracioso de Flema que decía: “La peor banda en el peor lugar”. Esas cosas las ponía Omar cuando se juntaba con las bandas y arreglaba la fecha. 

¿Vos ya la conocías de cuando ibas a cemento?

Lo conocía de vista, de verlo siempre en la puerta de cemento, haciendo algo delirante, con unas orejitas de Mickey Mouse, vestido de payaso o verlo arriba de la barra que siempre gritaba: “¡Cerveza-Coca-, dos pesos!”. Cuando terminaba el show entre el último tema y los bises se paraba arriba de la barra a vender bebidas con descuentos, me acuerdo de verlo siempre, era como un personaje medio delirante que la gente lo quería o lo odiaba, una de dos. O le parecía un genio o un nabo. Sólo lo conocía de ahí no era amigo la verdad, ni nada. Me sorprendí escribiendo el libro y conociéndolo, eso fue lo más lindo para mí.

¿Cómo te pegó la muerte de Omar? ¿Llegaste a entablar una amistad después?

Sí, la verdad que sí. Hasta llegué a ir a la casa a cenar y conocer su familia, a sus amigos. Cuando ibas a visitarlo a él siempre había algún músico, algún artista o actor. Y se daban charlas muy divertidas sobre cine, literatura, teatro. Muy linda relación, yo le mostraba los borradores del libro, le leía algunos pedazos, le contaba el paso a paso, lo actualizaba de lo que estaba pasando, como iba el libro. No llegó a verlo terminado lamentablemente. Cuando murió yo ya tenía el libro finalizado, en noviembre del año pasado. Asistí a su funeral, estaba lleno de músicos, tuve que cambiar el final del libro contando que con la muerte de Chabán se fue el último pedazo de Cemento y que en el funeral estaba Skay Beilinson y “La negra” Poly de Los Redondos, estaba Juliana De Miranda, Walas de Massacre, Leo de Attaque , estaba lleno de músicos y muchos de ellos, se conocieron tocando en Cemento, eso es lo más lindo. Fueron a despedirlo y agradecerle, fue una cosa muy emotiva el funeral.

¿Cuál fue tu show favorito en Cemento?

Fui a varios, empecé a ir en el año 99. Uno que no me olvido fue de Attaque 77, tenía trece años, tengo como unos flashes de aquella noche. Me acuerdo de ir a ver a Catupecu Machu, a mí me gustaba mucho y no la conocía nadie a la banda todavía. Tenían dos discos: “Dale” y “A morir”, este último grabado en vivo en Cemento. En el 2000 fui, ellos ya tenían el disco “Cuentos Decapitados”, lo habían sacado hace unos días, no estaba lleno el lugar, habría unas quinientas personas, ponele, pero la banda tenía una fuerza increíble. Con Fernando Ruiz Diaz, Gaby y Abril Sosa, la primera formación como trio. Era increíble, yo me acuerdo que estrenaban la canción “Y lo que quiero es que pises sin el suelo” y fue tremendo, ahí la escuché por primera vez. Después terminó el show y la volvieron a tocar, estaban tan cebados con el disco, era tan fresco y reciente que la volvieron a tocar me acuerdo. Después llegué a mi casa y dije: “Qué bueno ese tema” y al final terminó siendo un super hit, es un temazo. Pasaban esas cosas en Cemento. Babasónicos me contaba que estrenaron temas de “Jessico” ahí en Cemento, que es una banda  como más glamorosa, más “popera” y se mezclan ahí con Cemento que era un lugar rústico y oscuro.

Bueno pero me habías nombrado a Miranda que también es Pop…

Miranda debutó ahí de hecho, Ale Sergi y Juliana Gattas se conocieron en una obra de teatro que hacía Omar Chabán que se llamaba “Clásico Amoral”. Ellos empezaron a trabajar ahí, con unas pistas electrónicas grabadas de fondo y ellos dos con una guitarra hacían covers de soul y Jazz. Me hablaban de Cemento y de Chabán con mucho cariño, diciendo: “Loco, nosotros salimos de ahí”. Por más que sea una banda más pop y bailable también ese estilo tuvo lugar en Cemento, estuvo Leo García también, bandas de esa onda pasaron por ahí, eso es lo lindo, que pasó el punk, el heavy metal, el reggae, el pop, todo.

¿Actualmente ves un lugar que tenga el potencial para convertirse en esa meca?

No, la verdad que no. Cemento fue único en ese sentido.

¿Por lo generacional? o ¿A qué lo atribuís?

Por varias cosas, primero porque duró 20 años y es raro que un boliche de rock dure 20 años. Es un montonazo, abarcó tres décadas, abarcó la mitad de los 80, todos los 90 y la mitad de los 2000. Es raro que un lugar se mantenga tanto tiempo. Después es raro porque estaba manejado por Omar Chabán que era un actor y director de teatro, que le daba cierto vuelo delirante y por la mezcla de estilos que había. Una mezcla bizarra, en la que había un festi- punk y después un festival de rock cristiano, una mezcla de bandas que era muy nutritiva. Hoy por hoy no veo un lugar que tenga todo eso. Me gustan lugares como Matienzo, Zaguán Sur, Ultrabar,Uniclub que son más chicos, no se pueden comparar con Cemento por un montón de factores, pero tienen ése espíritu, son oscuros, hay bandas copadas, te podés tomar una cerveza barata.

En ese contexto, ¿Qué bandas pensás que la pueden pegar? A mi me gustó mucho el show que da El Perrodiablo.

Sí, me encanta. Te iba a decir una por ese lado. Me gustan varias: Los Espiritus, El Siempre Eterno, Tobogán Andaluz, El Mató a un Policía Motorizado, Valentín y los Volcanes, 107 Faunos, Acorazado Potemkin un montón de bandas, no sé cuál la puede pegar… le juego mis fichas al Perrodiablo.

¿Cómo te contactaste con el Indio Solari para que escriba lo que está en el libro?

A través de su producción, me comuniqué, les mandé un mail a su manager/representante diciendo que estaba haciendo un libro de Cemento, que si podía recolectar una opinión del Indio, por escrito, un recuerdo o un testimonio. Una semana después me llegó un texto de él, me lo derivó también el representante. Me parecía increíble, yo no lo podía creer porque yo no lo conozco, nunca lo entrevisté, nada, simplemente se ve que toqué una fibra íntima de él, como artista y como persona. Me mandó unas palabras con mucho cariño agradeciéndole. Omar todavía estaba vivo así que no era una cosa así póstuma, como un homenaje, ni siquiera fue por ese lado. Se lo mostré ese texto a Chabán y se emocionó mucho, fue una locura la verdad, muy groso lo del Indio.

Cemento tenía algunas características negativas que se trasladaron a Cromagnon ¿Por que pensás que sucedió lo de 2004 en Once y no durante esos años en Cemento?

No lo sé, Cemento tenía un portón gigante…lo que tenía Cemento era que estaba hecho todo de concreto, no había nada que se prenda fuego, era ignifugo. La realidad que en 20 años no pasó nada. Es raro que Cromagnon duró menos de un año, duró 8 meses, también el tema de las bengalas cada vez era más recrudecido, podía pasar en cualquier lado, menos en Cemento, que te podía pasar cualquier cosa menos desatarse un incendio. El tema de las bengalas cada vez se hacía más fuerte, las bandas más del palo del Rocanrol llevaban muchas bengalas, la gente empezaba a tomar más protagonismo y se transformaban en barrabravas.

Teniendo en cuenta la cantidad de anécdotas que quedaron afuera, ¿Tenés pensado hacer una segunda parte del libro?

Estaría bueno, un “Cemento 2” o la misma versión ampliarla un poco. Yo la verdad hice 150 notas, son 50 bandas mas o menos pero es inabarcable porque tocaron tantas bandas ahí que por mas que yo haga 50 o 60 entrevistas, tocaron miles, nunca vas a poder completar toda la historia de Cemento. Agarre las mas representativas, todavía hay gente que me reclama: “No pusiste un capítulo de esta banda o de la otra”, también me pasa que me siguen llegando fotos, entradas y volantes al Facebook del libro, me mandan historias, anécdotas, el libro como que está vivo, son tantas las bandas que pasaron por ahí, tanta historia que nunca se termina de escribir. Por más que haga un “Cemento 2” ó “3”  igual van a quedar cosas afuera.

¿Alguna de esas anécdotas que quedaron afuera que quieras contar?

Me quedó afuera una cosa de Kapanga, me contaba Maikel que para un tema que se llama “El loco”, del disco “Operación Rebenque” que presentaron en Cemento en el año 2000, tiraron sándwiches envueltos al público. Porque decía que la canción hablaba de un tipo muerto de hambre, que siempre buscaba comida. A Chabán le había gustado esa propuesta porque decía que estaban en contra del hambre y ellos decían: “Este está re loco”, no lo habían visto por ese lado, no lo habían pensado tan artísticamente (Risas).

Hablando de comida ¿Como era eso de que hacían choris en Cemento?

Cemento tenía su propia parrilla, después la cerraron porque era insalubre tener adentro todo ese humo. Hay un capítulo de la Mancha de Rolando, donde cuentan que hicieron un asado mientras tocaban en vivo, entre tema y tema daban vueltas los choris.