10 de Abril de 2015 – The Roxy Live

Octafonic le dio vida al monstruo.

El pasado viernes 10 de Abril Octafonic realizó su primera aparición del año en The Roxy.

La esfera musical de estos últimos tiempos, tiene la versatilidad justa de bandas con fusiones de otras bandas o sentidos musicales opuestos pero a la vez atraídos en una suprema combinación.

Es así como Octafonic supo aprovechar este juego entre integrantes de gran reconocimiento a nivel individual-por un vasto curriculum- como el paso por orquestas, bandas de sonido para películas, Big Bands, etc. Todo esto y más llevan a este octeto a una clara visión de  búsqueda de un nuevo sonido. Podríamos decir que Octafonic es la excusa perfecta para escapar un poco de recreo y darse el gusto de jugar un rato.

Ocho ingredientes justos para crear el monstruo, Nicolas Sorin (voz, teclados), Ezequiel Chino Piazza (Batería), Cirilo Fernández  (Bajo), Pedro Rossi  (Guitarra eléctrica), Esteban Sehinkman (Wurlitzer), Francisco Huici  (Saxo barítono), Leo Paganini (Saxo tenor) y Juan Manuel Alfaro (Saxo alto), Mariano “Tano” Bonadio (Drumpad).

“Mistifying” fue el arranque perfecto para elevar la temperatura dentro de The Roxy, ya con una sala llena, el invite era para saltar y soltar el viernes de encima.

Los aún novatos con Octafonic,  por momentos solo apreciaban con un tímido movimiento de cabezas y otros más despojados saltaban en su lugar.

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Con una lista breve, dieron el repaso de MONSTER (2014) – primer trabajo discográfico- puntilloso, conciso pero contundente. La complejidad de sonidos y su capacidad de transportar a distintos estados de embelesamiento emocional, de eso trata este disco.

Con intensidad sonaba “Plastic”, retumbando con megáfono de la mano del “Tano”, ese sonido circense, llevándolo al costado más rockero. Siguiendo con “Whisky Eyes”  y en “Monster” tema que arroja la paternidad del disco, con la potencia de los vientos y su fiel acompañamiento.

En total tenuidad, Rossi con pedal en la mano, realzó las distorsiones justas para entrar a la segunda parte de la noche.

Un perfume de romanticismo cubrió la sala y con “Love”, lentamente con creciente fuerza rítmica e intensidad en cada golpe, el “Chino” Piazza, puso el clima justo en los presentes. Con la suavidad de “You Cant Take”… y la propuesta acogedora de una  intro de vientos en  susurro certero para llevar como en un pedido de disculpas “Im Sorry”.

Con “Adios”, divertido y ese costado simpático y cómplice que tiene Sorin y Cirilo, dando ademanes de saludos, regalaban algo de lo nuevo que seguramente este octeto se trae entre manos, en breve.

Como invitado de la noche, quien también realizó su participación en el disco, pisó el escenario Hernán Rupolo, gran violero, querido por muchos colegas y seguidores en la escena local.

 Así es como “Wheels” le quedaba justo, con distorsión profunda en la guitarra y ese jugueteo agraciado de Cirilo en el bajo, son la combinación perfecta  y frenética. Con una posición más dura, sonidos como traídos de Dave Matthews Band.

Para ir dando el cierre de una dosis justa la voz de Sorin retumbaba con efectos, “Waving Batons” y el acompañamiento de Esteban en (Wurlitzer). Se habría el paso para dar el salto con “Fool Moon” un costado más tecnorock.

Vestiduras, con porte al mejor estilo Hindú, llegó tema nuevo y último, para cerrar la noche “Mini Buda”.

La frescura sonora de Octafonic, la fusión de jazz-rock o viceversa, la denotada cadencia de géneros, matices y buen gusto, son parte de todo esto que tiene un vuelo propio.

 El monstruo fue creado y ahora esta suelto entre nosotros.