29 de Mayo de 2015 – Nd Ateneo

Tres son multitud

La nueva presentación de Stick Men, trío liderado por Tony Levin fue una clase magistral de virtuosismo en la que durante casi dos horas, el público fue testigo de un repertorio repleto de música al servicio de la experimentación.

El reloj ya marcaba las 21 horas y si bien aún faltaba llenar algunos asientos, los dos pisos del Teatro ND Ateneo se encontraban ocupados casi en su totalidad. En el recinto de la calle Paraguay, el promedio de edad no bajaba de los 40 años. Varios con sus hijos, otros en pareja, algunos solos; todos estaban allí por el mismo motivo.

Pasados diez minutos de la hora indicada en la entrada, las luces de la sala se apagaron y el primer músico salió en escena. El alemán Markus Reuter fue el encargado de abrir el show creando sonidos con su característica guitarra estilo touch, a modo de introducción para Hide The Trees, del disco Deep (2013).

Allí se le sumaron el legendario Pat Mastelotto en la batería y Levin con su icónico chapman stick. Tras una cordial presentación de cada miembro, en la que Mastelotto fue ovacionado de pie, el líder del trío recordó la primer visita de King Crimson al país en 1994 para dar paso a Vroom Vroom, uno de los platos fuertes de la noche.

Le siguieron Smudge, del EP Absalom (2011) y una versión en castellano de Crack In The Sky en donde Reuter, cuya frialdad en el escenario es opacada por su virtuosismo, dio cátedra de ese particular tipo guitarra que él mismo fabrica. “Vamos a hacer algo nuevo”, anunció Levin y se despacharon con una intrincada improvisación de casi ocho minutos.

La noche siguió con el cover de Mike Oldfield, Mirage, la joya de King Crimson, Sartori In Tangier y una versión del clásico de Robert Fripp, Breathless, entre otros. Dentro de los puntos más altos también estuvo Industry, donde Mastelotto alternó entre distintos elementos de percusión mientras Levin utilizaba un arco de violín al mejor estilo Jimmy Page.

Previo al cierre final, tuvo lugar una versión acortada de los cuatro movimientos de Firebird, la suite de música clásica del compositor ruso, Ígor Stravinski. Soup, del disco homónimo de 2010, fue quizás el tema de autoría propia más celebrado del grupo. La multitud aplaudió de pie, los músicos saludaron y se miraron entre ellos. “Una más” dice Levin, para que los presentes deliren con ese clásico progresivo de King Crimson, Lark´s Tongues In Aspic, y la noche finalice con una ovación definitiva.

En los shows de Stick Men no hay pogo, tampoco ritmos lineales, el público siempre va a estar sentado y nunca va a cantar los temas. Pero eso no importa. Porque mientras los tres protagonistas estén sobre el escenario, el bastión del rock progresivo se va a mantener más firme que nunca.      

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