10 de Julio de 2015 – Uniclub

LOS RUSOS HIJOS DE PUTA: BIEN, BIEN, BIEN

La banda Indie/Punk Los Rusos Hijos de Puta, es quizás uno de los actos en vivo más recomendables que tiene el Under nacional. Presentaron su segundo disco: La Rabia que Sentimos es el Amor que Nos Quitan. El lugar elegido fue Uniclub, en el mugroso barrio del Abasto. Pasada la primera media hora del día sábado, el boliche abrió sus puertas para que varios de los que estábamos esperando en la puerta pudiésemos ingresar. Dos bandas amigas de Los Rusos HDP fueron las encargadas de comenzar con la velada: Krupoviesa y Mi Amigo Invencible. La primera de ellas es un homenaje musical a aquella hermosa -y violentísima- patada que le propinó el tucumano Juan Krupoviesa a Daniel Montenegro durante un superclásico jugado en la Bombonera. La propuesta de Krupoviesa no es tan agresiva como lo fue esa patada, pero sí es bastante potente. El cuarteto puede encasillarse dentro de la escena Indie, de hecho, su última producción se llama Indie Estatal. Los sonidos que emitía el teclado parecían sacados de algún Family Game y agregaban una dosis de locura a la mezcla con el punk y el rock, cerraron su show bien arriba y así dejaron el escenario caliente para Mi Amigo Invencible. El grupo tomó la posta, pero bajó un poco las revoluciones. Las canciones del repertorio de MAI se desarrollan, en su mayoría, despacio, buscan conmover, van de a poco hasta que finalmente estallan y te envuelven, a veces el estallido no llega nunca y juegan con la melancolía y el cuelgue. Hay que destacar que esa noche no contaron con la formación completa, ya que faltó uno de los guitarristas. También hubo algunos problemas con un equipo de viola que estaba roto. A pesar de eso, Mi Amigo Invencible se las ingenió para mantener atento al público que, progresivamente, iba llenando el recinto.

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Para el momento en el que Los Rusos Hijos de Puta subieron al escenario, Uniclub estaba bastante lleno de gente. Según el grupo, éste era su show más importante, los fans lo entendieron así y acompañaron esta celebración. Arrancaron el show con los tres primeros temas de su nuevo álbum: “Snowball”, “Halloween” y “La Federal”. Desde el minuto uno el recital fue una fiesta, la gente pogueaba, hacía mosh y se divertía. En “Halloween” el teclado de Luludot “La Rusa” Viento (voces y teclados) impulsó a muchos a saltar y agitar. Como invitada, en esa y en otras canciones, estuvo Lucy Patané (productora del último disco de Los Rusos/guitarrista de Diego Frenkel, entre otros proyectos) en la segunda guitarra. Uno de los momentos álgidos de la noche fue “Los Pibe”, un minuto y medio de una furia exteriorizada, pogueada a full desde los primeros acordes de Julián “El Ruso” Desbats (violero y voz). Pero no todo fue jolgorio y desparpajo, la banda también supo crear climas y cautivarnos en temas más oscuros como: “Luna” y “Hambre”. El despliegue de todos los músicos arriba del escenario es notable, destacándose el de la rusa que pareciera exorcizar todos sus demonios en cada estrofa, dejando todo, incluso parece esforzarse en no afinar, grita, pudre la voz y también alcanza unos agudos imposibles, se hace cargo del teclado y en algunos temas se calza la electroacústica, gran front-woman. Santi Mazzanti y Flor Mazzone, bajo y batería respectivamente, mostraron versatilidad cuando intercambiaron roles en la canción “Dame Plata”. Hubo más invitados sobre las tablas, entre ellos, los músicos de ambas bandas soportes y el cantante de Mejor actor de Reparto, Mauro Duek. Incluso apareció en escena un señor mayor vestido con un portaligas, bailando mientras sonaba “Nubarrón”. Creo que dijeron que se llamaba Humberto, ¡qué loco lindo!

“Carmelo” parecía ser el cierre pero se coparon y metieron un tema más: “Llueve”. Luego de haber promocionado el show en internet con unas selfies individuales de ellos y sus fans en topless con gatos (felinos), la rusa arengó a que todos los que estábamos allí “mostráramos las tetas” y así, ella y sus compañeros de banda, quedaron con el torso desnudo, bueno, en realidad el bajista ya lo estaba desde antes. En el público también se exhibieron pezones en respuesta a lo que se reclamaba desde arriba del escenario. Fotógrafos y aficionados, contentos. “Del pedo que tengo no me acuerdo de nada”, dijo Luludot mientras intentaba no olvidarse de nadie al agradecer. Es probable que yo también haya omitido algo de todo lo que sucedió esa noche, tan solo horas después de finalizado el show (terminó cerca de las 5 am) tenía que ir a laburar, estos rusos hijos de puta me convencieron de no hacerlo.

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