29 de Agosto de 2015 – Groove

Glenn Hughes: viejos son los trapos

El paso del tiempo es algo contra lo que no podemos hacer absolutamente nada. Es inevitable que los años pasen y dejen marcas en nuestras humanidades. Dicho esto, si algún día llego a los sesenta y pico, quiero llegar como Glenn Hughes. El inglés es una de las voces más imponentes del Hard Rock y el Heavy Metal. Recordado es su paso por bandas emblemáticas como Deep Purple o Black Sabbath . Esta leyenda viviente volvía a pisar suelo argentino, esta vez, acompañado por Doug Aldrich – ex guitarrista de Dio/ Whitesnake– y el baterista sueco Pontus Engborg.

Aproximadamente a las 21:30 hs el trio salió al escenario ante un Groove lleno. Glenn lucía gafas y un pañuelo negro que rodeaba su cuello. El cantante/bajista se mostraba muy entusiasmado de estar nuevamente en nuestro país. Con los tapones de punta arremetieron con “Stormbringer”, clásico de Deep Purple del disco del mismo nombre, en el que Hughes participó. Empezar así, es comenzar ganando. Es como sacar del medio, pegarle al arco y clavarla al ángulo. “Buenos Aires es una de mis ciudades favoritas”, decía Glenn. Le engancharon “Orion” del disco “Soul Mover” (2005), imposible no mover la patita con el ritmo. Luego, anunció que el tema que iba a tocar era de la época cuando era muy joven, y se despachó con “Way back to the bone” de sus comienzos con la banda Trapeze. El trío se permite la zapada loca, Glenn y Doug tienen buena química y lo plasman en vivo. “Me siento bien aquí, mañana tengo que levantarme temprano y no quiero irme” expresaba Glenn con un poco de melancolía al saber que al otro día abandonaba el país.

“Sail Away” del clásico de clásicos “Burn” (1974) fue otro regalo para los fanáticos del “Púrpura Profundo”. La voz del sexagenario se mantiene en perfectas condiciones, con los achaques naturales de la edad, pero con un nivel envidiable. El cuerpo del británico emana funk a través de las cuatro cuerdas, mientras el rubio Doug Aldrich puntea con su guitarra. “Touch my life” era otra de las canciones de Trapeze elegidas y “One last song”, la única representante de Black Country Communion, aquél súper grupo -actualmente disuelto- que compartía con Joe Bonamassa , Jason Bonham y Derek Sherinian. Merecido tenía el descanso Hughes luego de una primera mitad de recital sin bache alguno. En ese momento Doug tomó al toro por las astas y soleó un poco con su guitarra, mientras sus compañeros descansaban.

Glenn_Hughes_Groove_Agosto_2015_Buenos_Aires_En_Foco-9Quedó demostrado que el violero la tiene atada y, por suerte, no llegó a aburrirme en su exhibición de talento (algo muy común en estos solos), pero obviamente estaba esperando la aparición de Hughes nuevamente en escena. No se hizo esperar mucho. “Mistreated” también del Disco “Burn” fue, según mi parecer, el punto más alto de la noche. Con el público totalmente extasiado cantando este temazo, la garganta del jovato volvió a lucirse, alcanzando unos agudos impresionantes, alternando los tonos y jugando con la voz. Un monstruo. Glenn contó que gracias a Ronnie James Dio, conoció a Doug Aldrich, en la época que Elf  teloneaba a Whitesnake. “Good to be bad” de la placa homónima de la banda liderada por David Coverdale también fue re versionada por el trio. El blondo Aldrich formó parte de dicho álbum, así que nadie mejor que él para ejecutar esa pieza.

La siguiente canción Glenn se la dedicó a su amigo Flea de los Red Hot Chilli Peppers , fue “Can´t stop the flood” de “Buiding the Machine” (2001), acertada elección para seguir deleitándonos con la voz de este señor, que se tomaría otro descanso. Llegaba el turno de pelar al baterista Pontus Engborg, quién demostró toda su polenta nórdica tras los parches, con alguna que otra intervención de Aldrich en la guitarra. Nuevamente los tres músicos sobre el escenario y “Soul Mover”, también de la etapa solista del inglés, justamente, nos movió un poco el alma. En la pantalla de fondo se muestran fotos de todas las épocas de Glenn y el final del show se acercaba.

Quedaba una canción más y, en una lista donde Purple fue gran protagonista, no sorprendía que el final sea con “Burn”. Nosotros hicimos lo propio, ardimos como si fuéramos urnas en Tucumán y ése fue el cierre de una espectacular presentación de Glenn Hughes en Argentina. Por lo demostrado en Palermo esa noche, parece que al cantante y bajista le queda bastante cuerda para seguir. Vos que sos tan rockero, si no viste a esta leyenda, la próxima (si es que hay próxima) no te lo pierdas.