15 de Agosto de 2015 – Teatro Vorterix

“Crecer, crecer”

Pez crece. Se deforma, se vuelve trío, cuarteto, quinteto pero su esencia siempre está.

Pez es la banda de las mil y un caras donde no hay sonido que no sea tenido en cuenta.

En una entrevista por 2008, Ariel Minimal decía que había formado esta banda junto a Ale y Poli Barbieri “para hacer lo que pinte. Si la canción estaba buena le dábamos para adelante”. Esa premisa sigue hoy en día. Y hoy en día, Pez volvió a ser cuarteto. Juan Ravioli, después del enorme show que fue el Ópera en Mayo, fue introducido a la banda y su aporte (coros, guitarras y teclados) se hace notar. Como bien decía Minimal, todavía se están conociendo. Pero eso no les impide mostrar en el primer show formal como cuarteto que están más manijas por hacer nueva música que nosotros por escucharla. Es más, presentaron un tema que habla sobre llamado “El Aprendiz” tan ganchero que a varios se les pegó parte de la letra (“esos antiguos, a la exigua luz de las velas” dice el nuevo canto).

Obviamente, no solo intrigaba mucho como iba a ser el nuevo Pez, sino también las canciones que integrarían la lista. “Los Orfebres”, “Cráneos” y una sorprende “Madre de Todas Las Artes” a dos guitarras fueron las tres primeras en sonar y eso bastó para saber que la banda no va a tomar cada una de sus etapas y adaptará. Con un sonido bastante perfecto (era difícil hablar con el de al lado, cosa muy positiva) se fueron sucediendo “Barro”, “Ahogarme” (muy festejada por la monada) y “Vientodestino En Vidamar”.

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Hay que destacar lo rápido que adaptaron ciertas canciones, porque si bien varias ya habían sido interpretadas por los cuatro en el Ópera y el Vorterix de diciembre de 2014, muchas de las otras eran completamente a Ravioli (caso de “La Estética del Resentimiento” que sonó tan pesada como siempre). Es por este tiempo que les llevó preparar esta lista de 26 canciones, que capaz Ariel se “justificó” a la hora de presentar el único tema nuevo de la noche. Pero qué importa, si después de eso hicieron un triplete de antología. “Ni Discos de Bob” se fundió a “La Sin Nombre” (Fósforo se comió la cancha acá) y esta dio lugar a “Y Cuando ya no Quede ni un Hombre en este Lugar” que, a mi parecer, se llevó la gran ovación de la noche.

Ah, estoy olvidando destacar las avasallantes versiones de “Por Siempre” (donde Franco se destaca por esa base inigualable), “Muerde La Luz” (que definitivamente tiene que ser número fijo en las próximas listas) y esa hermosa y catártica canción llamada “Maldición”.

Grata sorpresa fue el final del recital en el que no se olvidaron de su primer disco y arremetieron con “Rompe El Alba” y “Lo Que se Ve No Es Lo Real” desatando uno de los pogos de la noche. La perla del cierre fue “Caballo Loco” y unos 8 minutos de ojos cerrados para bucear en el interior de cada uno.

Pez crece y se está renovando. Siempre con trabajo, pasión y amor por lo que hacen.

Todo esto es una acción artesanal. Para cuando vuelvan de la mini-gira por el sur, serán una cosa nueva. Y que lindo va a ser…