13 de Septiembre de 2015 – Samsung Studio

Femme Fatale

En una tarde de domingo donde el cuarto superclásico del año paralizaba al país entero, Nita Strauss se presentaba en la sala de Samsung Studio para brindar una clínica bajo el marco del Ibanez Clinic Tour 2015, la breve gira que la llevo por México, Colombia, Argentina y Chile. Más enfocada en contestar preguntas del público que en demostrar su habilidad con las seis cuerdas, por poco más de una hora y media, la actual Alice Cooper habló sobre su presente, el asenso a la fama, proyectos futuros, su paso por The Iron Maidens y más.

“Me dijeron de unirme dos veces. La primera vez, Courtney Cox me ofreció tocar en la banda. Le pregunté si podía ser Adrian (Smith) y me dijo que no, así que pasé inmediatamente”. Su entrada al conjunto se dio un año después en 2011 luego de que Cox la llamara para cubrir a la segunda guitarrista en un show importante. “Tengo un estilo más similar al de Adrian Smith, con muchos ligados. Entonces era todo un desafío tocar las partes de Dave Murray. Hicimos ese show y en un abrir y cerrar de ojos pasaron cuatro años juntas. No es fácil estar en una banda tributo a Iron Maiden. Los fans son muy dedicados y leales. Hasta el día de hoy creo que la mayoría de ellos conoce las canciones mejor que yo”, afirma para más adelante interpretar versiones instrumentales de “Aces High” y “The Trooper”.

Nacida y criada en Los Ángeles, California, inició su relación con las seis cuerdas a los 13 años, siendo autodidacta y con influencias como Ritchie Blackomore, Jason Becker y Steve Vai. “Desde el primer momento supe que quería tocar lo más rápido posible, ser la más ruidosa, correr y saltar por todo el escenario”, cuenta entre risas. “Antes de unirme a la banda de Alice Cooper me llamaron por teléfono y me preguntaron: “¿Creés que sos una guitarrista de Rock?” a lo que yo contesté: “¡Claro!”. “Bueno ¡No lo sos!”, me dijeron. “Lo tuyo es el Shred. ¿Crees que podrás convertirte en una guitarrista de Rock?”. Ese día tomé mi primera clase. La profesora me preguntó qué quería aprender y le pedí por favor que me enseñara algunos licks de Rock”.

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Luego de su ingreso en junio de 2014, no cabe duda que el acontecimiento más importante en su breve carrera es formar parte de la Alice Cooper Band, con la que hoy recorre el mundo entero. “Es increíble. El sueño de todo guitarrista es tocar con las leyendas y en mi caso se hizo realidad”, admite. Junto a Tommy Henriksen y Ryan Roxie conforma el trío de guitarras que acompaña a Vicent Furnier en cada show, donde además cuenta con el espacio para su propio solo. “Para aprender el material de Alice pedí una copia del show que venían haciendo porque las canciones están estructuradas de manera muy distinta a las originales, entonces no tenía sentido aprenderlas tal cual habían sido grabadas. También escuché las partes de Orianthi (a quién reemplazó) para sincronizar mis partes con la de los chicos. Tuve que cambiar mi estilo personal un poco pero creo que eso es bueno, hay que adaptarse. Es parte de ser un artista”.

Las preguntas sobre su presente arriba de los escenario dan lugar a “I’m Eighteen”, el clásico que catapultó a Alice Cooper en 1970. Sin embargo, la breve lista de temas elegida dista muchísimo de ser adecuada para una correcta demostración del talento y estilo que la caracteriza, el mismo que le gustaría reflejar en un futuro álbum sucesor a “Welcome 2 My Nightmare” (2011). “Creo que va a pasar mucho tiempo hasta que saque un nuevo álbum. Si me tienen en la banda, va a ser para incluir todo lo que es Shred porque hay un montón de guitarristas que hacen la parte rockera, la más lenta, mucho mejor que yo. Ellos saben que soy buena en lo que hago”.

Probablemente el efímero goce de popularidad de guitarristas femeninas en el género haya tenido lugar durante los años 80 cuando bandas como Heart y figuras como Lita Ford o Joan Jett alcanzaban mayor difusión y lograban insertarse en una industria considerablemente machista. Sin embargo, en una actualidad donde cada vez hay más mujeres detrás de los micrófonos de bandas de trascendencia mundial, Strauss se ocupa de dejar los prejuicios sobre su rol en el escenario a un lado. “Creo que lo más importante es no caer en la cuestión de ser mujer. Que si cometés un error no digan: “Dejáselo pasar, es una chica”. Mucho menos pensar: “Soy la mejor guitarrista femenina” o “Soy buenísima entre las mujeres”. “Si un guitarrista va a un show, lo primero que va a ver es cuantos errores comete el que está arriba del escenario y si ve a una chica dice: “Ah bueno, acá vamos de vuelta”. Hay ciertos prejuicios establecidos. Tenés que trabajar el doble, demostrar lo que podes hacer y no dejar ninguna duda”.

Siendo especialista en el estilo Shred y fanática confesa de los álbumes instrumentales, la posibilidad de un álbum debut propio es un tema que gira constantemente a su alrededor. “Está siendo escrito y va a ser instrumental. Estuve de gira básicamente sin parar por un año y medio, entonces se hace difícil escribir en la ruta. Tengo muchas ideas avanzadas que son geniales. Va a estar buenísimo y sin dudas va a ser rápido”, asegura tras las preguntas.

La velada termina con “Poison”, del álbum “Trash” (1990). Al finalizar uno de los últimos hits de Mr. Furnier, el telón se cierra y la espera comienza. Inicia la cuenta regresiva y es difícil no pensar en una nueva visita del maestro del Shock Rock en nuestro país, solo que esta vez, con Nita Strauss a su lado.