03 de Octubre de 2015 – GEBA

Desde Des Moines, Iowa: SLIPKNOT

Y un día, el circo de enfermos volvió a Buenos Aires.

Pasaron 10 años, 2 discos de estudio, la ida de Joey Jordison y el fallecimiento de Paul Gray para que Slipknot vuelva a estas tierras.

La fecha de los 9 de Des Moines se anunció con mucha anticipación y resultó al menos llamativo que GEBA no estuviese estallado. Es muy probable que la gran cantidad de shows internacionales en los últimos 15 días repercutieron en el bolsillo de los rockeros de Buenos Aires y por eso GEBA distaba de estar lleno.
Slipknot vino en el marco del tour presentación de “V: The Grey Chapter” y como era de esperarse, no hubo una sola modificación en el setlist que la banda estuvo tocando en este tramo de la gira.

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El show de Slipknot debe ser uno de los más ambiciosos y violentos, tanto sonora como visualmente, para apreciar en la actualidad. Y una de las preguntas que giraba entre los presentes es cuanto habría repercutido en la banda la ida de dos de sus fundadores. Bueno, esa pregunta se respondió con los primeros tres temas que sonaron apenas pasadas las 22hs. “Sarcastrophe”, “The Heretic Anthem” y “Psychosocial” bastaron para entender que:
-Alessandro Venturella (bajo) y Jay Weinberg (batería) son reemplazos que se bancan con soltura los zapatos a llenar. Estoy seguro que nadie extrañó a Joey Jordison por su toque. Hasta escuché decir a alguien del público “¿quién te conoce Joey Jordison?” cuando Weinberg tiraba uno de esos fills que podrían competir en un juego olímpico.

-El sonido era alto y claro…cuando no azotaba un viento fuertísimo que venía del Hipódromo de Palermo y no solamente corría absolutamente todo, sino que también generaba un eco horrible. Pero cuando aflojaba, se podían apreciar ambas violas, el bajo, las percusiones, los scratches, el doble bombo en el pecho y el temible vozarrón de Corey Taylor, todo de manera perfecta.
-Los temas nuevos garpan mucho más en vivo que en estudio.

Y hablando de los temas nuevos, “AOV” y “Killpop” fueron de los más festejados y cantados de la noche para mi sorpresa. Por ejemplo, el desmadre que yo esperaba ante una gema de “Iowa” (2002) como “Disasterpiece” no fue tal, aunque sí hubo unos cuantos enfermitos vieja escuela que lo festejaron tanto como los mas pendejos festejaron “Before I Forget”, uno de esos hitazos que tararea hasta tu abuela. Y hablando de la abuela, estoy seguro de que si lo tuviese enfrente a Corey Taylor, le termina cayendo bien a pesar de los tatuajes y de gritar que la gente es una mierda. El tipo no para de arengar nunca. Olvídate de la demagogia, del “i love you buenos aires, you’re amazing”, no interesa. Taylor pregunta cuantos ven por primera vez a Slipknot en vivo y te hace parte de la familia. Te compra constantemente, sabe exactamente qué decir y cómo decirlo. Cuando gritar, cuando emocionarse. Uno de esos frontman que busca ganarse a cada uno de los que fue al show. Y la sensación con la que te quedas es que el tipo puede estar dando un show para 1000 o para 10.000 personas, pero se brinda al 100% de lo que hace y logra que levantes tu puño cada vez que lo pide, que “cantes desde el corazón” la letra de “Duality” o que te agaches para el “jump the fuck up” clave de “Spit It Out”. El ex-pelado maneja de taco el escenario, te ceba con cada grito y logra que te vayas cantando “Vermillion”, acaso la gran perla del recital.

Volviendo al show, Slipknot te mete de lleno en ese “caos ordenado” que es desde hace unos años. Y es imposible no quedar hipnotizado por la cantidad de fuego que hay en el escenario, las (ahora) cuatro plataformas que suben y bajan constantemente…y Sid Wilson (DJ) que se la pasa bailando y corriendo de un lado a otro e incluso se trepa a la plataforma del Clown y se tira desde lo más alto de ella en el violento quiebre de “(Sic)”, gema del disco homónimo de 1999, del cual solamente faltó ese temazo llamado “Eyeless” como para tener el cartón completo.

Y si hablamos de la banda como un todo, no hay grietas. Tanto Mick Thompson como Jim Root (guitarras) son letales y no erran ni una sola nota, ya sea en esos solos esquizofrénico-melódicos (“Psychosocial”) o en los riffs parte-columna (“Sulfur”, “People=Shit”). Ya dije que el tándem rítmico cumplía de manera perfecta, queda por decir algo sobre las voces. Bueno, el cantante de Stone Sour demostró que está en gran estado para entonar limpio y rugir, aunque para los bises ya pesan las casi 2 horas de show. Pero he ahí la magia, porque cuando Taylor parece que no llega, salen al rescate Clown o Chris Fehn -que tiene un gran vozarrón y se lo escuchaba MUCHO más que al payaso enfermo del bate de baseball- y todo termina perfecto.

Siendo casi las 23:40, Slipknot finaliza con “Surfacing”, se da el último circle pit de la noche y el paseo por el circo de Iowa concluye. Si aquellos que fueron al doblete de Obras hace ya 10 años se habían quedado con las ganas de experimentar al tope una presentación de la banda, el show del sábado fue más que suficiente para sacarse las ganas.

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