18 de Agosto de 2016 – Teatro Vorterix

Robert Glasper Experiment y su show en Vorterix

“El jazz según Glasper”

Ah, el jazz.  Ese género tan especial y variado que por algún motivo, cuando lo nombramos, cuando buscamos que escuchar, nos vamos 40 años en el tiempo porque siempre que oímos algo nuevo y contemporáneo, sale una vocecita diciendo “eso no es jazz”.
Robert Glasper es un tipo que desde hace 10 años más o menos, viene moviendo esa vara y se convirtió en uno de los referentes del jazz de este siglo. No solo por su virtuosismo y buen gusto, el cual pueden chequear en “Covered”, su disco de 2015 grabado en vivo con su trío acústico, sino también por esa necesidad de hacer y expresarse de otros modos. Experiment es el canal que encontró para canalizar toda esa música que no es jazz y que inevitablemente lo influenció. Y en vivo, Robert Glasper Experiment todo lo que que toca lo transforma, deforma y devuelve como una cosa nueva.
Toma elementos de todos lados. Se vuelve groovero, hipnótico, espacial, tripero. Pero también es rockero y tiene momentos progresivos concedidos por su base rítmica imponente. Tiene hip hop, se vuelve bailable y la gente se engancha y también canta y agita. Así y todo, hay salidas enfermas y de free jazz a las que no sabes cómo se llegó, y es por esto que Glasper es Glasper.
El recital del jueves 18 de Agosto en el Teatro Vorterix tuvo todo eso. Desde momentos íntimos, como si Glasper estuviera solo en habitación con su piano haciendo ese medley ya famoso entre “Maiden Voyage” de Herbie Hancock y “Everything In It’s Right Place” de Radiohead a otros totalmente opuestos, como cuando durante la versión demencial de “Smells Like Teen Spirit”, Vorterix pareció convertirse en una cancha.
Y hay que decirlo, Glasper y Casey Benjamin, el maestro del vocoder, son rockstars. Les gusta este tipo de shows. No por nada hacia el final, cuando empezaron los “olé olé”, mientras Benjamin arengaba, Robert sacó su teléfono y grabó el momento entre carcajadas con su banda.

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Pero más allá de esos condimentos que pueda agregar un público tan efervescente como es el de nuestro país, el show de Glasper tiene peso propio. Por la música. Por la ejecución. Los cambios de ritmo pueden servir como perfecto ejemplo. De un solo de Mark Colenburg (batería) bastante deforme al groove bien marcado de “Let It Ride” hay dos galaxias de diferencia, y solo los aquellos que lo llevan en la sangre pueden hacerlo.
O mismo, cuando a Derrick Hodge (bajo) lo dejaron absolutamente solo y con su loopera armó uno de los climas más hermosos de la noche.

Para el final, nos regalaron algo de lo que es “Art Science”, el nuevo disco de Robert Glasper Experiment que sale en Septiembre.
Y cual boxeador, con su campera y toalla al hombro, Glasper dejaba el escenario con una sonrisa y prometiendo volver pronto.
Ojalá sea así.