FESTITERROR:

Psicosfera + Fusibles + Ostende + El Lenguaje Como Obstáculo – CLUB V – 5 de Noviembre

Diversidad.
Eso es lo que hay actualmente en la música argentina. Si uno empieza a hacer zoom y deja de generalizar, también se encontrará con que gran parte de lo más novedoso y original que hay, no proviene únicamente de Buenos Aires, sino también de Córdoba, Tucumán, Santa Fe, Neuquén. Diversidad musical y diversidad geográfica.
El sábado 5 de noviembre en Club V, a esta altura mítico recinto de Villa Crespo, y apenas pasada la medianoche, El Lenguaje Como Obstáculo, o ELCO, ya dibujaban paisajes etéreos en todas las cabezas que abarrotaron el V.  Y un concierto épico, a como pintaba que sería toda esa noche, merecía una llegada a la altura. No adrede, pero probablemente de manera inconsciente, llegué con el show de ELCO comenzado e inmediatamente me sentí hipnotizado. Habrán sido alrededor de tres temas enteros los que pude escuchar, algo así como media hora de música espacial, muy climática y voladora. Distorsiones por doquier y muchos gestos entre el cuarteto, me demostraban que más allá del feeling de las interpretaciones y cierta improvisación que puedan tener, la música de El Lenguaje Como Obstáculo busca pegarte fuerte en la cabeza. No desde lo pesado o groovero o cualquier otro gesto hacia lo metalero, sino en pos de adentrarse en nuestro infinito cerebro.
Presentando su primer disco “I” y nueva formación, el cuarteto se fue muy aplaudido por un Club V abarrotado y dio lugar a Ostende, única agrupación que hasta entonces no había escuchado.
Tengo que admitir que el set de Ostende fue uno de los que más disfruté dentro de una noche muy colorida, ya que fue el único grupo que tenía una voz al frente. Con un pulso punk, momentos noise y con muchos guiños al post-hardcore, Ostende metió en el viaje introspectivo que había iniciado ELCO, un toque de nostalgia y emotividad muy necesario. Canciones sentidas desde una voz desgarrada, sostenidas a partir de un colchón de guitarras al taco, llenas de distorsión y una base rítmica que nunca se cae.
Si disfrutaste de su show en vivo, o todavía no los viste, mi recomendación es que conozcas su mundo a partir de su última producción “Las Pasiones No Están Muriendo”, lanzado en Julio de este año y en donde todo lo que yo digo acá, está potenciado.

Si Ostende sumó emotividad y nostalgia a un viaje introspectivo, Fusibles hizo que nos amiguemos con el mundo. Lo de estos muchachos es tan dinámico y amplio, que es difícil destacar un solo momento de su show. Más aún, destacar una sola canción, cuando casi ni hablan y se limitan a seguir las músicas. El sexteto de San Miguel presenta una propuesta única hoy en día: dos baterías, dos guitarras, un bajo y muchos sintetizadores, que uno de sus integrantes va intercalando entre la guitarra y el bajo. Momentos de fuerte trance, otros casi electrónicos festivos, otros con un dejo del post-hardcore instrumental también, pero todo cruzado por un estilo único. Fusibles es una banda que no solo desde su música, sino también desde su ética de laburo, se separa de todo lo demás que ronda hoy por el rock argentino.
Presentando, también, cosas de su último disco “Diagramas”, fue el momento más festivo de la noche.
Pero la noche, a medida que las horas corren, se pone más oscura y se llena de terrores. Había terror en todos los ojos presentes en Club V alrededor de las 3 y media de la mañana cuando Psicosfera borró todo el viaje anterior. La introspección, la emotividad, el amigarse con el mundo, acá no caben. Al mundo hay que prenderlo fuego. Y con su mezcla de black metal atmosférico, este cuarteto prendió fuego todas las cabezas que se pudieron bancar semejante trip.
Desafiante durante todo su show, siempre yendo a lugares recónditos y  muy complejos, el show de Psicosfera fue el más extremo de la noche.

Al empezar destaqué la diversidad de este festival. Es un guiño, tanto al público como a todos esos músicos y otros personajes de la música nacional que sostienen que acá no hay nada nuevo y que el rock nacional está muerto. Si, es verdad. El rock nacional está muriendo.
El Rock Argentino está creciendo. Y no, no lo vas a ver apoyado por las grandes compañías o sellos discográficos, ni en la televisión. Es un movimiento independiente y natural que pide pista. El Rock Argentino ya está acá. ¿No lo escuchas?q