21 de Noviembre de 2016 – Teatro Opera

“Ríe Adrian! Ríe!”

Un lunes de Noviembre cualquiera para gran parte de Buenos Aires. Pero para algunos, es un lunes muy especial. Adrian Belew retornaba a la ciudad para presentar su nueva obra y todos los fanáticos del progresivo, los que vieron a King Crimson allá por el 94 y los que no también, hacían la fila en plena calle Corrientes para ubicarse en sus asientos.

Para sorpresa de muchos, hubo un soporte muy acorde a la cita. Rocco Aguado, tecladista de Ese Perro, tuvo la inmensa y hermosa tarea de abrir la noche tan solo con su teclado. Apenas diciendo algunas palabras, interpretó las piezas que componen su último disco “Contraluz”, una mezcla de música clásica y jazz muy cinematográfico.

De manera muy simple, Aguado dejó el escenario muy aplaudido y sin cierre de telón, los asistentes dejaron todo listo para que Belew, la bajista Julie Slick y el baterista Tobias Ralph se apropien del Ópera y nuestros oídos.

Sin música introductoria, sin presentación, sin espamento, el trío salió como si nada y muchos, todavía entrando, no se percataron de que el grupo ya estaba sobre las tablas hasta que tuvieron los instrumentos colgados. Un “hola” fugaz, una ovación y el Power Trio nos sumergió rápidamente en “The Momur” y “Big Electric Cat”, ambas del debut de Belew de 1982.

Tan solo con un par de canciones pude confirmar, por si hacía falta, que el Opera es EL lugar de la ciudad para este tipo de conciertos. Cómodo y con un sonido fuerte y nítido, los detalles se aprecian de manera perfecta. Gemas como “The Lone Rhinoceros” o “One Time”, una de las primeras de Crimson en sonar, se escucharon de manera perfecta, casi como si el disco estuviese sonando.

adrian_belew_power_trio_teatro_opera_noviembre_2016-bs_as_en_foco-19

Y Belew. Belew es un pibe. Se mueve con energía, con gracia. Hace caras, se agacha, salta, gesticula y siempre, pero siempre, está sonriendo. Cuando hace un sólo, las muecas se multiplican. Su cara se transforma y todo su cuerpo acompaña el sonido de su Parker Fly gris. Pero no solamente como guitar-hero se destaca este americano de 66 años. Se dice que la voz es el músculo que más tarda en envejecer. Ese lunes 21 de Noviembre los presentes en el Opera lo comprobamos. Belew tiene su voz intacta. Puede entonar y emocionar con las notas de “Three Of A Perfect Pair” y hacernos delirar con ese spoken word que es la letra de “Indiscipline”, gritando al final de que cada frase. Y hablando de esas magias, así como muchos estaban esperando oír perlitas del catálogo solista, también estaban aquellos que lo veían por primera vez y que, ansiosos, aguardaban por las gemas del Rey Carmesí. Y vaya si hubo. Hay que destacar antes de adentrarnos más en la lista, y eso es que Belew experimentó algunos problemas eléctricos en su pedalera. Por lo que, después de una ovacionada versión de “Frame By Frame” y la soberbia “Beat Box Guitar”, en lo que fue el momento más abstracto y progresivo del show, donde los pasos de comedia de Belew se potenciaron y Tobias Ralph demostró que aunque se le vuele un palo en pleno groove, el tipo no va a perder el tiempo y el buen gusto jamás, sucedió un interludio de casi media hora para tratar de solucionar dichos problemas.

El trío volvió al escenario y Belew habló al teatro casi colmado. “¿Entienden ingles? OK. ¿Saben como arreglar una pedalera? Verán, estuve experimentando unos problemas en mi pedalera midi, y estos equipos son extremadamente inestables. Si hay algún problema eléctrico, dejan de funcionar de inmediato. Eso es lo que estaba pasando. Vamos a ver cómo tocamos, pero vamos a seguir. No vamos a parar.”

Dicho esto, y después de un gran aplauso, las luces se tornaron celestes y “Heartbeat” sonó. ¿Que más se puede decir de una de las canciones más hermosas jamás compuestas?

Nada.
Walking On Air” se sumaba a la lista con su comienzo y fraseo bien Lennon, conformando un doblete Crimsoniano para el recuerdo. Ya encarando “Young Lions”, Belew volvió a sufrir problemas en su pedalera y la canción terminó solo con batería y bajo. Y entre pedidos y chistes del público, el guitarrista escuchó uno en particular y dijo: “hace un año que no la toco. Denme un minuto para sacarla.”

El público seguía riendo y Adrian empezó a repasar la melodía. Sus músicos se sentaron, las luces solamente lo apuntaron a él y después de un año real sin ser interpretada, “Matte Kudasai” se escuchó en Buenos Aires. Solo con su voz y guitarra, en un silencio que se cortaba con un alfiler, Belew hipnotizó al Opera.

El momento más íntimo y aplaudido de la noche se iba, dando lugar a una composición “extremadamente difícil de tocar” en palabras de Belew. “B3” fue donde la destreza de los tres músicos se vio por completo.
“Gracias por ser tan pacientes. Los amamos. Perdón por todos los inconvenientes.” y sin más palabras, el trio nos sumergió en una versión de 10 minutos de “Indiscipline”, precedida por una intro de batería más que demencial, a cargo del batero que todo músico sueña para su banda. Con buen gusto, groove y golpe fuerte, que no escatima en recursos y al mismo tiempo no exagera.

Así cerraba una noche algo complicada para Belew y compañía. Un show que se fue modificando a medida que sucedía, pero que puso en evidencia el profesionalismo de un músico que hace más de 30 años que hace esto y lo sigue disfrutando como si fuera el primer día.

adrian_belew_power_trio_teatro_opera_noviembre_2016-bs_as_en_foco-17