Lollapalooza Argentina 2017

31 de Marzo de 2017 – Hipódromo de San Isidro

Hay dos formas para plantear el Lollapalooza. Una, es la experiencia del mega festival que ya lleva su cuarta edición en Buenos Aires. La segunda, es la música en el Lollapalooza.
Por un lado, la experiencia Lollapalooza es todo aquello que no es la música. Digamos: los puestos de comida o “food trucks”, los stands de desodorantes y gaseosas, los pequeños loft al aire libre con colchonetas para descansar, los puestos donde cargar el celular con wi-fi gratuito, que funcionan bárbaro, pero que colapsan cuando el predio está a tope. En fin, toda la parafernalia que rodea al festival que se aggiornó para no quedarse en el tiempo y que poco aporta a los que van solamente a pasar el día bajo el sol por la música.
Pero entre tanto avance y cosa inútil, vale destacar el uso de las pulseras. Aunque en un principio estaba bastante en desacuerdo con su aplicación, una vez en el predio te das cuenta que son realmente útiles ya que agilizan bastante las compras en los puestos de merchandasing o de comida. La única crítica que se puede hacer en ese punto es que la página habilitada para cargar online se cerró el día anterior al festival, lo que generó que varios que no habían podido cargarla, tuvieran que hacer largas filas para tener dinero.
No solamente ahí se generaron filas; a la hora de comer también, pero eso ya es inevitable, por más ofertas que se hayan agregado, el tener que alimentar a 100 mil personas a las 20hs claramente va a generar demoras.
La experiencia en sí, para los más chicos o para la gente más grande que los llevó, en estos puntos puede que sea algo complicada y hasta molesta me atrevería a decir.

lollapalooza_argentina_2017_Hipodromo_San_Isidro_Marzo_2017_Bs_As_En_Foco_Foto_x_Victor_Guagnini-2

Dejando de lado eso, el clima ayudó a la comodidad y el predio del Hipódromo, hermoso por donde se lo mire, es EL lugar para que el Lollapalooza se desarrolle de manera completa con sus cuatro escenarios y un quinto para los pequeños. Las largas caminatas podrán ser cansadoras, pero es ahí donde reside la magia del festival.
¿No será que, más allá de todo aquello que rodea la música hoy en día, la esencia misma del
festival resida en esto de caminar al aire libre, encontrando gente y disfrutando de la música?

Vale destacar que hubo una mejora importante desde la primera edición, en lo que respecta a entrada y salida del predio. Con los horarios de trenes extendidos y más salidas habilitadas, todo se agiliza y es mucho más fácil el camino a casa.

Adentrándonos en el segundo punto de manera cronológica, hay que decir que si el line-up de esta cuarta edición no fue el más criticado, estuvo cerca. La inclusión de nombres como León Gieco o Palo Pandolfo (me pregunto si por desconocimiento de las obras de los artistas, o simplemente por ser actos nacionales) hicieron ruido en muchos. Pero aún así, a la hora de su show, Gieco tuvo muchísima gente en el escenario principal, disfrutando de una propuesta diferente que no tiene mucho lugar en este tipo de festivales.
Glass Animals fue el grupo que seguía en la grilla en el Main Stage 2. Los ingleses, que pertenecen a una camada pop que sigue bien de cerca los pasos de gente como Foals o Two Door Cinema Club, mostraron sus canciones y desataron algo de histeria cuando su cantante y líder Dave Bayley se arrimó al público a cantar. Aunque efectiva su fórmula, hay que decir que después de media hora de show, los temas terminan pareciéndose entre sí y juega algo en contra de la banda.
Gran parte del público que se dispersó faltando poco menos de media hora para que finalice su show, ya se arrimaba al Main Stage 1 donde Cage The Elephant aportaría bocha de rock y desparpajo. Y lo bien que le hizo a la tarde. Entre tanto DJ en el Perry Stage y pop alternativo en los otros escenarios, el electrizante show de los elefantes entra en el top 3 del primer día. Con Matthew Shultz prendido fuego corriendo de punta a punta -parecía una cruza entre Jim Morrison, Mick Jagger e Iggy Pop– y una banda que nunca dejaba de sorprender, con temazos como “It’s Just Forever” se ganaron unos cuantos nuevos oyentes. El final a puro rock con “Teeth”, y con Shultz sobre la gente bailando frenéticamente, fue el cierre perfecto para una performance sublime.

lollapalooza_argentina_2017_Hipodromo_San_Isidro_Marzo_2017_Bs_As_En_Foco_Foto_x_Victor_Guagnini-3
Si hay algo por lo que este line-up se destacó, fue definitivamente por su eclecticismo. Dicho esto, no sorprende que después de una cuota de buena distorsión, The 1975 apareciera en el Stage 2 con su pop ochentoso sonando de manera excelente, y Vance Joy hiciera lo suyo con la acústica en el alternativo.
Uno de los números más esperados era el de Rancid, que debutaba en Buenos Aires. Habiendo agotado su sideshow en el Teatro Flores apenas fuera anunciado, la actuación de los californianos en el Stage 1 fue una buena demostración de punk. Con un sonido bien filoso, salieron con 20 canciones casi sin pausas, salvo para decir “gracias” o dedicarle “Old Friend” a Lars Ulrich de Metallica y hacer mención que 20 años atrás habían hecho la misma gira. Para mi sorpresa, no hubo grandes pogos o corridas durante el show. La gente, salvando bien cerca del escenario que había muchos fanáticos, tuvo una reacción…tibia, aún cuando sonaron perlitas como “Salvation” o un clásico como “Time Bomb”.

Bien adentrada la noche, The XX salió al escenario 2 en lo que ya era la previa al peso pesado que cerraba la primera jornada. Los ingleses, que debutaron en Octubre 2013 en un show en el Mandarine Park, ya cuentan con una gran cantidad de seguidores por lo que su espectacular show fue muy concurrido. Y digo “espectacular” porque no solamente desde lo sonoro sorprendieron, con buena potencia y claridad, sino también desde el lado visual. Un imponente juego de luces y una actuación hipnótica fue lo que nos dio el trío. Hasta me animo a decir que, en ciertos momentos, había un clima que inevitablemente nos lleva a lo que Radiohead consigue en vivo: calma absoluta por parte del público que solo se limita a escuchar y/o bailar.
Presentando “I See You” y con momentos de intimidad absoluta como en “Performance”, interpretada solo por Romy Croft y su guitarra, The XX sorprendió a todo el que se acercó.

Ahora, Metallica fue todo lo contrario claro está. Desde el momento en que “The Ectasy Of Gold” de Ennio Morricone suena por los parlantes, la gente se enciende. Corea el punto más épico de la obra y es ahí cuando el cuarteto ataca con “Hardwired”, el primer track de su último disco.
Con una performance más que ajustada, James Hetfield con su voz en gran estado y un Lars Ulrich hecho un relojito, borraron la fea imagen que dejaron en 2014 cuando nos visitaron con el Metallica By Request. A diferencia de aquella vez en el Único de La Plata, el doble bombo de Ulrich se escuchaba perfecto, no había bola de graves y las violas estaban bien adelante en la mezcla pero sin tapar la voz de Hetfield. Este sí que fue un show de la M. Gemas enganchadas con perlitas nuevas (de la épica melodía de “The Memory Remains” a la enorme “One” y  “Now That We’re Dead” sin escalas); Hetfield gritando “are you alive?” y el grito unísono de la monada; un solo de bajo de Rob Trujillo que incluyó fragmentos de “To Live Is To Die” y “Anesthesia (Pulling Teeth)” y dio lugar a uno de los hitos de la noche: el debut de “Hit The Lights” en Buenos Aires. Clásicos, para todos los gustos: desde “Master Of Puppets” a “Sad But True” pero también, una para los old school como es “Fight Fire With Fire”, aquella gema que abre “Ride The Lightning” y ninguno se esperaba.
Obvio, el final fue con el tándem del álbum negro que ya a nadie sorprende, pero que te gana por goleada: la balada que es “Nothing Else Matters” se funde en un acople con “Enter Sandman” y cierra la noche.
Contundente por donde se lo mire, Metallica fue el punto más alto y el cierre perfecto para la primera jornada del Lollapalooza.

Buenos Aires en Foco con el apoyo de Recitales En Argentina

lollapalooza_argentina_2017_Hipodromo_San_Isidro_Marzo_2017_Bs_As_En_Foco_Foto_x_Victor_Guagnini-14