15 de Junio de 2017 – Luna Park

Pasión y gloria

El virtuoso guitarrista oriundo de Nueva York regresó al país cuatro años después de su última visita, celebrando los 25 años de su obra cumbre: “Passion and Warfare” (1990). Tras un espectáculo de dos horas y media superador de todas expectativas, quien supo ser discípulo de Joe Satriani dejó en claro su destreza en las seis cuerdas y, una vez más, puso en duda su condición de ser humano.

Si hay algo para destacar de sus shows es que en ningún momento se transforman en una exacerbada demostración de virtuosismo o uno de esos videos didácticos de técnica y velocidad, como sí puede ocurrir con colegas de renombre como Yngwie Malmsteen, por citar un ejemplo. Sin embargo, es cierto que esto se debe, en gran medida, a las 21 composiciones repletas de melodías que conforman la lista de temas. Si bien la gira que hoy finalizará anuncia que la carta de presentación consiste de un material en particular, quienes dijeron presente en el Luna Park también tuvieron un repaso por los clásicos de siempre donde sonaron la infaltable “Bad Horsie”, una genial “The Crying Machine”, joyas de tiempos recientes como “Racing The World” o “Gravity Storm”, entre otros.

Ni lento ni perezoso, Vai sabe que quienes lo acompañen deben estar a la altura de las circunstancias. Y es por eso que Dave Weiner (su ladero hace más de 15 años) en guitarra y teclados, Philip Bynoe (Slash, Tony MacAlpine) en bajo y Jeremy Colson (Marty Friedman) en batería, conforman la formación arriba del escenario desde 2012. Contrario a lo que suele verse en espectáculos de este estilo, en vez de que cada uno tenga su momento a solas con el público, el excelso guitarrista los pone a prueba en breves zapadas improvisadas o batiéndose a duelo en las intrincadas composiciones que llevan su firma.

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A la hora de comunicarse con el público (cuando no lo hace con su guitarra, claro) Vai se hace cargo del micrófono sin ningún problema y cual presentador de talk show norteamericano lleva conversaciones distendidas con la gente, agradece el cariño recibido y demuestra su calidad como maestro de ceremonias. Además, durante el segmento que ocupa “Passion and Warfare” se vivieron algunos puntos altos de la noche cuando en la enorme pantalla que ilustraba las canciones aparecieron Joe Satriani y luego John Petrucci, con quienes el guitarrista interactuó siguiendo un guión cronometrado pero no por eso menos creíble e interpretó algunas canciones (“Answers” y “The Audience Is Listening”, respectivamente) con una sincronización impecable.

Para el final con “Fire Garden Suite IV – Taurus Bulba”, deja su lugar y baja a las primeras filas del recinto, donde una marea de gente se desespera para al menos tocar al guitar hero que ahora descendió para estar en contacto con el resto de los mortales. Incluso le cuelga su guitarra a una joven que de ahora en más tendrá un recuerdo imborrable en su memoria. La banda se despide y, emocionado hasta las lágrimas, él es el último en abandonar el escenario.

A sus imperceptibles 57 años de edad, Steve Vai mantiene la magia intacta y se reafirma como uno de los grandes maestros de la guitarra que realmente saben dar un verdadero show al servicio de su instrumento sin necesidad de transformarlo en ningún momento en un espectáculo monótono. De todas formas, cuando se trata de la presentación del disco que cambió el panorama para los guitarristas solistas, la vara está muy alta otra vez y el disfrute nos fue asegurado desde el minuto cero.