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Argentina se convierte en calabaza

El 14 de noviembre del año pasado, la noticia que anunciaba la tan esperada reunión del conjunto germano sacudió al mundo del metal y alegró a más de uno con la confirmación de una gira que los llevaría por todo el mundo. Y quienes creyeron que se trataba de una cuestión de nicho o algo que no podría escaparle al rótulo Power Metal y su público, bueno, no podrían estar más equivocados. Es que el material grabado a fines de los 80 que puso al género en el mapa mundial atraviesa toda barrera dentro del género pesado y hoy, consagrados como clásicos inoxidables, traen consigo un legado más que convocante. El peso de “Keeper of the Seven Keys Part 1” (1987) y “Keeper of the Seven Keys Part 2” (1988) en la música pesada es innegable y la oportunidad de escuchar sus gemas interpretadas por Michael Kiske (voz) y Kai Hansen (guitarra) nuevamente junto a la banda que alguna vez lideraron tendrá lugar el jueves 2 de noviembre en el Luna Park. Ante esto, Buenos Aires en foco se sentó a charlar con Sascha Gerstner, quien desde 2003 empuña la otra guitarra gemela junto al histórico Michael Weikath.

Creo que la idea de la reunión empezó alrededor de 2013 o 2014. Kai, Michael Kiske y Michael Weikath comenzaron a hablar y a dejar de lado todas sus diferencias y la negatividad que había. Para nosotros era sumamente interesante si se llegaba a dar. Después fue el management el que ajustó todo y puso las cosas en orden, y acá estamos hoy; calabazas unidas”, cuenta Gerstner. Lo cierto es que no hay ruptura feliz, menos en el mundo de la música y las diferencias que habían quedado entre los músicos no es detalle menor. Esa “negatividad” que el guitarrista menciona con tanta sutileza fueron más de 20 años sin que Kiske y Weikath se dijeran una palabra, en cambio, lanzando declaraciones mediáticas que solo agravaban la situación. “La gente quiere que hagamos conciertos de reunión, con el line-up actual de Helloween junto a Kai Hansen y Michael Kiske. Eso le interesa mucho a nuestro manager y a muchos fans. Pero la condición para que eso se lleve a cabo es que Michael Kiske esté de acuerdo en ello. Y para llegar a ese punto, él y yo tendremos que sentarnos a hablar tarde o temprano”, comentaba Weikath en 2013 a The Metal Circus. Sobre esto, Gerstner asegura hoy: “Está todo bien, todo lo malo lo dejaron atrás. No hay remordimientos. Sinceramente, no se puede hacer esto si no somos un equipo. Estamos contentos, con ganas de hacer un gran tour y disfrutamos mucho los ensayos”.

El Pumpinks United World Tour tiene un agregado más que interesante y es la presencia en escena de Andi Deris, quien tras la salida de Kiske en 1994 hasta la actualidad permanece como el vocalista más longevo del conjunto. Sobre su inclusión junto a los miembros originales, Gerstner aumenta las expectativas al asegurar que no solo cantará cada uno sus canciones sino que habrá duetos e intercambiarán los temas en que los pusieron su voz respectivamente. Por otro lado, con Hansen presente, la participación de tres guitarristas en vivo puede traer consigo un sonido más fiel al de las piezas originales, grabadas con más de una guitarra; algo con lo que Gerstner concuerda y se entusiasma aún más: “También me da la oportunidad de aprender nuevas cosas. Será un placer compartir el escenario con dos leyendas y además vamos a tener tres solos de guitarra ¡Eso va a estar buenísimo!

Aquellos que se hayan frotado los ojos tras leer en el sitio oficial de la gira, la cual promete actuaciones espectaculares a puro bombos y platillos, se habrán detenido en la parte de “shows de casi tres horas”; algo que no es para nada común en estos días y mucho menos en una banda de tal categoría. Al fin y al cabo, no son tres horas de Pink Floyd, sino de Helloween; lo que incluye intrincadas melodías y punteos a mil por hora, y un incesante doble bombo de un solo hombre. “Vamos a estar ensayando durante todo el verano. Parando de vez en cuando pero durante 16 semanas en total; dos meses más de lo que ensayaríamos normalmente. La parte más estresante la tiene Dani porque lleva el ritmo con la batería en cada canción pero es un trabajo duro para todos nosotros. Queremos darle un gran show a nuestros fans. También, tratamos de darle lo mejor a los más jóvenes y a los que nos siguen desde hace mucho. Eso significa que vamos a tocar clásicos y temas muy viejos pero también algunas cosas de los últimos discos. Ponemos mucho esfuerzo en la lista de temas y queremos que todos la disfruten”, concluye.

En un par de meses, en Buenos Aires vamos a tener una oportunidad realmente única con un show que atraviesa cualquier género dentro del metal. Basta con escuchar aquellos dos discos fundamentales en la historia metálica. No importa de qué palo seas. El jueves 2 de noviembre en el Luna Park hay cita obligatoria.